lunes, 10 de marzo de 2008

Meditar juntos

Hay algo especial y distinto que se percibe al meditar en grupo. Y siento al hacerlo que me perdía de esa riqueza cuando meditaba sola.
La meditación grupal no me reemplaza la individual. Paro la enriquece.
Algo se da en el grupo a los demás, algo se recibe.
Un intercambio, un fluir, que no sé explicar pero que está, y queda huella después.
Ese estar sentado cerca de otro, haciendo lo mismo. Ese simplemente estar de todos.
Esa atención común al momento presente, el mismo para todos. Esa quietud compartida, ese respirar común, aspirando y exhalando el mismo aire, ese silencio que es más denso al ser de muchos. Una corriente profunda que nos une.
Todo un ambiente especial, de uno y de todos.
Y los que meditamos juntos nos hacemos más amigos.

2 comentarios:

Adolfo Rumbo dijo...

Buenas de nuevo Blanca. Desde luego que hay algo especial cuando estamos juntos, en comunidad.
Jesús dijo que donde se reunen dos o tres en su nombre, allí está El. Hay un fluir especial, sin duda.
Además estamos diseñados como seres sociales, no como islas. Así que nuestro Diseñador ya había previsto que esto fuese así.
Y ¿cómo no? Hacemos amigos en una atmósfera de amor y aceptación.
Un abrazo de nuevo

Blanca dijo...

Gracias, Adolfo. Y eso vale también para nuestro pequeño grupo virtual, en el que compartimos los tres la meditación, y ya ves cómo nos une.
La meditación crea comunidad, y hace amigos a los que meditamos juntos.
Otro abrazo para vos.