Muchos días sin escribir acá, en esta un poco mi casa.
Es que los alumnos en esta época del año no me dejan tiempo ni mente. Pero todo está muy bien, porque entonces me dedico simplemente a estar presente, en los momentos de clase y cuando termino cada día.
Sólo vivir, atenta a lo que pasa, dentro y fuera de mí. Cada día, al despertarme, medito. Y cuando se va el último alumno, ya estoy saboreando el momento de meditar otra vez.
Eso me permite pasar el resto del día en esa presencia amorosa de Dios, que nunca se aleja ni disminuye.
No importa si no puedo leer mucho estos días, no importa si no puedo escribir como suelo hacerlo, no importa si mi mente queda saturada de números, alumnos, horarios difíciles de armar.
Importa la vida en sí misma, sea como sea.
Importa la realidad, así como es, y el AMOR, de lo cual la realidad está impregnada, Dios amor que está en todo tiempo y lugar.
Todo es hermoso si abro bien los ojos y miro...
miércoles 9 de diciembre de 2009
sábado 31 de octubre de 2009
Falsa espiritualidad
La espiritualidad no consiste es encontrar una falsa paz interior, que no compromete a nada, ni en repetir una y otra vez una palabra o una plegaria, ni en concentrarse en la respiración o en alguna otra cosa, ni en estar quietos todo el tiempo, ni mucho menos en leer muchos libros que hablen de la oración.
Todo eso debe ser un medio por el cual demos a Dios un "sí" incondicional a lo que es, y nos entreguemos a Él, para llegar a ser constructores de su Reino en el mundo. Si nos decimos cristianos, debemos hacer lo que Jesús hizo, y que se resume en AMAR, expresando ese amor en aquello que el momento indique.
Si quedándonos sentados meditando durante horas, al salir de allí siguiéramos teniendo las mismas actitudes egoístas, mirando sólo el interés personal y olvidando a los demás, entonces es que no entendimos nada. No es eso lo que nos susurra el Amor en nuestro ser profundo.
La oración profunda y silenciosa es camino de transfiguración. De lo contrario sólo es evasión.
Todo eso debe ser un medio por el cual demos a Dios un "sí" incondicional a lo que es, y nos entreguemos a Él, para llegar a ser constructores de su Reino en el mundo. Si nos decimos cristianos, debemos hacer lo que Jesús hizo, y que se resume en AMAR, expresando ese amor en aquello que el momento indique.
Si quedándonos sentados meditando durante horas, al salir de allí siguiéramos teniendo las mismas actitudes egoístas, mirando sólo el interés personal y olvidando a los demás, entonces es que no entendimos nada. No es eso lo que nos susurra el Amor en nuestro ser profundo.
La oración profunda y silenciosa es camino de transfiguración. De lo contrario sólo es evasión.
sábado 17 de octubre de 2009
Unión en el silencio
Cuando compartimos el silencio de la oración con aquellos que caminan con nosotros, si bien el recorrido a nuestra profundidad pareciera que lo hacemos solos, y que cada uno viajara a su propio centro, en realidad la comunicación se vuelve más profunda, y no hacen falta palabras para entendernos. ¿Qué sonidos pueden describir esa unión? ¿Qué podemos decirnos al llegar, que no esté dicho ya en el silencio?
En ese lugar interior de cada uno, Dios nos espera con Su Amor incondicional, y nos reúne en Él. Bajo Su mirada es que nos miramos unos a otros.
En definitiva, entrar dentro de uno equivale también a salir, de algún modo inefable, al encuentro de los otros, unidos con ellos en Dios.
En ese lugar interior de cada uno, Dios nos espera con Su Amor incondicional, y nos reúne en Él. Bajo Su mirada es que nos miramos unos a otros.
En definitiva, entrar dentro de uno equivale también a salir, de algún modo inefable, al encuentro de los otros, unidos con ellos en Dios.
miércoles 7 de octubre de 2009
Todo está bien
Una y otra vez he contemplado el árbol del cual hablé los otros días, y con asombro y alegría, veo que ya tiene ahora tímidos brotes que lo adornan.
Frente a mi queja por la poda tardía y excesiva, él responde silencioso con sus brotes de un verde majestuoso, y vence lo que a mí me parece el mal, a fuerza de bien.
El árbol no se queja, sino que se pone a fabricar vida. Mucho que aprender de esto.
Cuando nos de la impresión de estar pasando por algo que nos parece malo, en lugar de juzgarlo y lamentarnos, lo mejor es vivir ese momento fabricando vida, o sea presentes y atentos, viviendo en la corriente de amor que lo conduce todo en forma silenciosa.
Inmersos en el Amor, todo está bien. El árbol sigue vivo, activo y hermoso, y todos podemos contemplarlo.
Frente a mi queja por la poda tardía y excesiva, él responde silencioso con sus brotes de un verde majestuoso, y vence lo que a mí me parece el mal, a fuerza de bien.
El árbol no se queja, sino que se pone a fabricar vida. Mucho que aprender de esto.
Cuando nos de la impresión de estar pasando por algo que nos parece malo, en lugar de juzgarlo y lamentarnos, lo mejor es vivir ese momento fabricando vida, o sea presentes y atentos, viviendo en la corriente de amor que lo conduce todo en forma silenciosa.
Inmersos en el Amor, todo está bien. El árbol sigue vivo, activo y hermoso, y todos podemos contemplarlo.
lunes 21 de septiembre de 2009
Mi árbol preferido y la primavera
Hay un árbol en la vereda de enfrente de mi casa, al que todos los años me quedo mirando y me admira con su belleza. Lo he contemplado silenciosamente con esa emoción genuina que genera el momento, si lo sabemos vivir. Alguien decidió este año podarlo en exceso, muy tarde. Hoy, día de la primavera, no tiene ningún brote en su tronco mutilado. Lo he contemplado de todos modos, porque lo conozco y sé de su belleza, aunque no la vea en este momento. A sus pies hay un matorral que está adornado con hermosas flores. Se me ocurre que es igual con nosotros. Podemos estar pasando por momentos duros, o que así nos parecen, pero la belleza de todo está escondida. Sabiendo que el Amor es el hilo conductor, aunque por fuera nos parezca absurdo, la realidad es lo que es, y guarda el tesoro de amor que Dios pone en ella. Sólo abrir los ojos interiores y ver, con esa visión sutil que nos da la meditación en el silencio. Feliz primavera, nos solemos desear, y es feliz siempre, aunque el árbol que tanto me gusta no tenga los brotes que lo adornaban.
domingo 30 de agosto de 2009
Estados de ánimo
Por momentos, el ánimo parece como que se revuelve , o se des-armoniza, y hasta los sueños se alteran. Es allí donde encendemos la antorcha para iluminar lo que hemos ido descubriendo en este camino de oración silenciosa y profunda. Es el momento de recordar, con más nitidez, que nosotros no somos nuestros estados de ánimo. El momento de darnos cuenta de que no hay mejor o peor, bueno o malo, porque esas fronteras las creamos nosotros cuando ponemos límites, de acuerdo a las estructuras mentales que tenemos incorporadas.
Es el momento de saber, aunque no lo sintamos, que Dios está presente también en ese estado que no nos gusta, y que no tenemos menos vida cuando nos sentimos así.
Momentos de crecimiento en realidad, porque el malestar a lo mejor nos revela que hay algo que trascender, algo que cambiar en nuestro interior, y lo hará siempre que estemos dispuestos y atentos. Entonces, hasta puede llegar a ser una bendición insospechada...
Es el momento de saber, aunque no lo sintamos, que Dios está presente también en ese estado que no nos gusta, y que no tenemos menos vida cuando nos sentimos así.
Momentos de crecimiento en realidad, porque el malestar a lo mejor nos revela que hay algo que trascender, algo que cambiar en nuestro interior, y lo hará siempre que estemos dispuestos y atentos. Entonces, hasta puede llegar a ser una bendición insospechada...
sábado 15 de agosto de 2009
Caminos de oración
Cuando al orar descubrimos el silencio y la quietud, ya no hay vuelta atrás. Las palabras hacen ruido y no expresan nada en realidad. Pero cómo nos cuesta darnos cuenta de que orar no quiere decir hablarle a Dios. Cómo nos cuesta aceptar que la unión plena que tenemos con Él se hace consciente en el silencio. Porque Dios no pasa por nuestros sentidos ni por nuestra mente, es que tenemos que salirnos de ellos, ir más allá, allí donde no hay nada y está todo. Parecerá que estamos yendo a contramano del ruido del mundo y de nuestro propio ruido.
Pero hagamos la prueba: Silencio y quietud. Y con el tiempo, experimentaremos asombrados el mundo maravilloso que el ruido y el movimiento nos ocultan.
Pero hagamos la prueba: Silencio y quietud. Y con el tiempo, experimentaremos asombrados el mundo maravilloso que el ruido y el movimiento nos ocultan.
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