lunes, 13 de diciembre de 2010

Amar sin medida

El objetivo de mi vida debe ser vivir plenamente en el Amor, para que a cada opción que se presente elija aquella en la que ame más. Amor que proviene de la Fuente que hay en mi interior, aquella que Dios puso y que Él mismo alimenta. Entonces las cosas que me vayan ocurriendo serán todas ocasiones para desplegar la acción que el Amor inspire en cada momento.

El Amor no es estático. No es algo que simplemente se siente, no es quedarme disfrutándolo solamente, sino que se expresa en acciones. ¿Y a quién amar? La respuesta es que no hay límites en esto, y que el corazón se va ensanchando a medida que ama, para abrirse a todos los que se cruzan en el camino.

La oración de Jesús va dando en mi la claridad necesaria, el tiempo apropiado para cada acción, el espacio para vivir amando, y la atención para darme cuenta del cómo a cada instante, a medida que voy viendo el modo en que Él me ama a mí.

Mi primera misión es la de repetir el Nombre de Jesús con la disponibilidad y la determinación de seguir su Camino.

¿Será mi egoísmo derribado finalmente, para que mi amor se extienda sin medida?... Aunque me veo pequeña en el amor, tengo la audaz esperanza de crecer... porque mi confianza no está en mí, sino en Él.

6 comentarios:

Delia dijo...

Hola Blanca: reonocernos en ese amor y sólo vivir, no hace falta nada más. Que lindo leerte por acá disfrutando tus momentos inspirados y plenos.
Un abrazo.

Blanca dijo...

Muchas gracias, Delia. Hace rato que no escribía por acá, pero cuando me surge algo, lo hago, desde mi experiencia personal. "Sólo vivir y reconocernos en el Amor". No hace falta nada más ni nada menos que al vivir en el amor, lo pongamos por obra con todos.

Te mando un abrazo.

Amelia dijo...

Un abrazo, Blanca.

Ricardo Miñana dijo...

Que la ilusión y la esperanza sigan llamando a la puerta en el nuevo año que llega,
y que se cumplan tus deseos.

¡¡¡Feliz año 2011!!!

Jairo del Agua dijo...

¡Gracias Blanca por tus confidencias! La de ahora la encuentro muy acertada porque efectivamente el amor es como el mar.

Pisar la orilla e, incluso, nadar adentro no significa abarcar el océano. El Amor del que hablas es infinito y siempre es posible sumergirse más y más.

Buen comienzo de año sería empezar a mojarse.

Desde Madrid con Amor, aunque no hay mar...

Jairo

Blanca dijo...

Muchas gracias, Jairo. Estuve de vacaciones precisamente en el mar, y no entré en el blog.
Y tu comparación me parece muy buena. No es lo mismo mirar el mar desde afuera, que mojarse y sumergirse en él. No es lo mismo tampoco hablar del amor infinito, y no buscar vivir algo de ese amor, aunque seamos limitados, porque en Dios lo podemos todo.
Te mando un abrazo desde Buenos Aires, sin mar y con mucho calor.