"Cuando oraba en lo más profundo de mi corazón, todas las cosas que me rodeaban aparecíanme bajo un aspecto encantador: árboles, hierbas, aves, tierra, aire, luz, todas parecían decirme que existen para el hombre y que dan testimonio del amor de Dios por el hombre; todas oraban, todas cantaban la gloria de Dios. Así llegué a comprender eso que la Filocalia llama "el conocimiento del lenguaje de la creación", y veía cómo es posible conversar con las criaturas de Dios." (Relatos de un Peregrino Ruso- Anónimo)
La oración de Jesús, o del corazón, me permite vivir esto que dice el peregrino, con intensidad. Meditar repitiendo la plegaria me une a toda la creación, a la vez que unifica y simplifica mi vida. Cada vez son menos las cosas que me preocupan, porque va creciendo en mí la confianza en la Presencia de Jesús, sea lo que sea que tenga que vivir.
Veo la gracia de Dios que se derrama sin medida en todo, y ¿qué más puedo pedir? Nada. Mi parte es estar atenta y presente, decir la oración con todo mi ser, y vivir lo que de ella se desprende, mi respuesta a tanto amor recibido.
El lenguaje de la creación es el lenguaje del Amor...
lunes, 9 de agosto de 2010
lunes, 5 de julio de 2010
Por ese solo instante
Puedo estar repitiendo mi plegaria durante todo el día, y sentarme muchas veces a orar desde mi corazón, repitiendo esa misma oración, ajustando mi respiración y poniendo toda la atención en ello, y puedo hacer todo lo que yo esté determinada a hacer desde mi lado para vivir el encuentro, pero todo eso es nada, comparado a un instante de la Presencia pura de Dios.
Cuando brilla Su Estar en mí, todo queda invalidado. No hay técnicas ni palabras ni nada, porque Él mismo rompe lo que mi mente había podido construir. Rompe hasta lo que yo había imaginado que era el encuentro con Él.
No se ajusta a esquemas, no admite limitaciones. Llena todos mis rincones de Luz, y nada de lo que se ha dicho acerca de la iluminación se le parece. Inunda mi ser de Plenitud y de Amor, y no hay palabras para expresar lo que ocurre en ese instante, que barre con todos mis vanos razonamientos y análisis.
Es un momento detenido, instante de eternidad... en que todo se ve con una claridad insospechada.
Sólo es vivir ese tiempo agradecida en el silencio y la admiración, para después seguir repitiendo mi plegaria como siempre. Pero algo cambia en ese encuentro. Algo no es igual que antes... El sentido de las cosas aparece como nuevo.
Por uno de esos instantes, vale toda una vida de entrega y de oración continua, porque ya no se puede uno separar de Él y distraerse en el mundo...
Cuando brilla Su Estar en mí, todo queda invalidado. No hay técnicas ni palabras ni nada, porque Él mismo rompe lo que mi mente había podido construir. Rompe hasta lo que yo había imaginado que era el encuentro con Él.
No se ajusta a esquemas, no admite limitaciones. Llena todos mis rincones de Luz, y nada de lo que se ha dicho acerca de la iluminación se le parece. Inunda mi ser de Plenitud y de Amor, y no hay palabras para expresar lo que ocurre en ese instante, que barre con todos mis vanos razonamientos y análisis.
Es un momento detenido, instante de eternidad... en que todo se ve con una claridad insospechada.
Sólo es vivir ese tiempo agradecida en el silencio y la admiración, para después seguir repitiendo mi plegaria como siempre. Pero algo cambia en ese encuentro. Algo no es igual que antes... El sentido de las cosas aparece como nuevo.
Por uno de esos instantes, vale toda una vida de entrega y de oración continua, porque ya no se puede uno separar de Él y distraerse en el mundo...
martes, 22 de junio de 2010
Encuentro
Un silencio profundo envuelve todo
y yo quedo sumergida en tus abismos.
Tus ojos, los que amo, los que adoro,
sólo buscan encontrarse con los míos.
Yo me quedo inmóvil, asombrada;
el tiempo pasa pero no hay apuro.
He dejado mis cosas olvidadas
y vacía entré en lugar oscuro.
No me ocupa nada. Estoy presente, Amigo,
nada nos aparta de este encuentro.
ante Vos: lo que soy y lo que vivo.
Para amarte, un corazón atento.
No digo nada, nada te pido,
sólo silencio y cruce de miradas.
Tu corazón junto con el mío
y el tiempo sigue sin que pase nada.
Toda yo estoy oculta en tu misterio
y quedo transparente a tu mirada.
Tu amor me toma, y yo desaparezco,
te dejo amarme y quedo transformada.
y yo quedo sumergida en tus abismos.
Tus ojos, los que amo, los que adoro,
sólo buscan encontrarse con los míos.
Yo me quedo inmóvil, asombrada;
el tiempo pasa pero no hay apuro.
He dejado mis cosas olvidadas
y vacía entré en lugar oscuro.
No me ocupa nada. Estoy presente, Amigo,
nada nos aparta de este encuentro.
ante Vos: lo que soy y lo que vivo.
Para amarte, un corazón atento.
No digo nada, nada te pido,
sólo silencio y cruce de miradas.
Tu corazón junto con el mío
y el tiempo sigue sin que pase nada.
Toda yo estoy oculta en tu misterio
y quedo transparente a tu mirada.
Tu amor me toma, y yo desaparezco,
te dejo amarme y quedo transformada.
viernes, 11 de junio de 2010
Oración del Nombre de Jesús-Oración del Corazón
Conocía esta oración desde hace muchos años, había comenzado a practicarla, y la dejé.
Pero cuando es el Señor quien llama, sigue llamando sin cansarse.
Desde hace un tiempo ha vuelto a mi vida providencialmente, y parece que era el momento apropiado, o yo estaba más dispuesta.
La plegaria: "Señor Jesucristo, Hijo de Dios, ten piedad de mí, pecador", dicha durante todo el día, y en los momentos de oración profunda, lenta y conscientemente, sin pausa, va cobrando fuerza dentro de mí, y me voy dando cuenta de que hay un modo de vida detrás de ella, o sea que no es un ruido simplemente, algo mecánico, sino que se hace Carne en mí.
Hay toda una tradición acerca de esta oración, que no se limita a la Iglesia Ortodoxa como algunos piensan, sino que nuestra Iglesia Católica también la tiene.
Meditar con esta perspectiva y riqueza hace palpitar mi corazón de alegría, y estoy muy agradecida por esto, a la vez que porque ha aparecido en mi vida la persona indicada para guiarme en este camino, que también comparto con agrado con los amigos de los grupos en los que participo.
Jesús se hace presente en mi vida invitándome a seguirlo de este modo, y yo estoy asombrada y maravillada de que me haya vuelto a elegir para transitar este camino.
Siempre es un nuevo comienzo, cada vez...
Pero cuando es el Señor quien llama, sigue llamando sin cansarse.
Desde hace un tiempo ha vuelto a mi vida providencialmente, y parece que era el momento apropiado, o yo estaba más dispuesta.
La plegaria: "Señor Jesucristo, Hijo de Dios, ten piedad de mí, pecador", dicha durante todo el día, y en los momentos de oración profunda, lenta y conscientemente, sin pausa, va cobrando fuerza dentro de mí, y me voy dando cuenta de que hay un modo de vida detrás de ella, o sea que no es un ruido simplemente, algo mecánico, sino que se hace Carne en mí.
Hay toda una tradición acerca de esta oración, que no se limita a la Iglesia Ortodoxa como algunos piensan, sino que nuestra Iglesia Católica también la tiene.
Meditar con esta perspectiva y riqueza hace palpitar mi corazón de alegría, y estoy muy agradecida por esto, a la vez que porque ha aparecido en mi vida la persona indicada para guiarme en este camino, que también comparto con agrado con los amigos de los grupos en los que participo.
Jesús se hace presente en mi vida invitándome a seguirlo de este modo, y yo estoy asombrada y maravillada de que me haya vuelto a elegir para transitar este camino.
Siempre es un nuevo comienzo, cada vez...
sábado, 15 de mayo de 2010
Cuando todo se desvanece...
¿Qué va quedando a medida que el silencio hace caer todo?
En un momento que uno no conoce, porque no conocemos nada en realidad, también aquello que siempre creímos que éramos nosotros desaparece.
Se fueron callando los pensamientos, que se habían rebelado bastante contra el silencio, las emociones y protestas fueron quedando atrás, las claridades que iban surgiendo, se desvanecieron. Después de todo, lo que pensaba o creía acerca de algo no era importante.
El cuerpo quedó quieto, todo está quieto. Pero qué hay entonces, si nosotros parece que no estamos tampoco?
Lo que hay es Amor, porque está sólo Dios, y Dios es Amor. Y es un amor dinámico, así que la idea de quietud también se desvanece. Alguien, un amigo, me dijo hoy: " Todo está moviéndose y nada es detenido, así que la eternidad debe ser algo así como moverse a la velocidad del movimiento, por esto es que el SER jamás es estático, sería un imposible..."
En el fondo del ruido está el silencio, en el fondo del hacer está el ser, en el fondo de la quietud y de lo estático está el movimiento del Amor... Quitemos entonces el ruido y el hacer sin sentido, paremos de movernos a la deriva, y dejémonos fluir con la suave corriente divina...
En un momento que uno no conoce, porque no conocemos nada en realidad, también aquello que siempre creímos que éramos nosotros desaparece.
Se fueron callando los pensamientos, que se habían rebelado bastante contra el silencio, las emociones y protestas fueron quedando atrás, las claridades que iban surgiendo, se desvanecieron. Después de todo, lo que pensaba o creía acerca de algo no era importante.
El cuerpo quedó quieto, todo está quieto. Pero qué hay entonces, si nosotros parece que no estamos tampoco?
Lo que hay es Amor, porque está sólo Dios, y Dios es Amor. Y es un amor dinámico, así que la idea de quietud también se desvanece. Alguien, un amigo, me dijo hoy: " Todo está moviéndose y nada es detenido, así que la eternidad debe ser algo así como moverse a la velocidad del movimiento, por esto es que el SER jamás es estático, sería un imposible..."
En el fondo del ruido está el silencio, en el fondo del hacer está el ser, en el fondo de la quietud y de lo estático está el movimiento del Amor... Quitemos entonces el ruido y el hacer sin sentido, paremos de movernos a la deriva, y dejémonos fluir con la suave corriente divina...
lunes, 26 de abril de 2010
Pensamientos tumultuosos
Ocurre a veces que los pensamientos se alborotan, y empieza la mente a dar razones y explicaciones hacia dentro y hacia afuera, y no podemos callar lo que está en ella, pero tampoco lo podemos expresar con serenidad, porque hay un tumulto en el interior, y las palabras salen desordenadas y enojadas, ¿Qué hacer entonces?
¿Podemos darle a nuestra mente la orden: Cállate, y así sin más se va a callar? ¿Podemos intentar la amabilidad, y decirle: ¿Te puedes callar, por favor? ¿Podemos dejar de escucharla?
Si en medio de la tormenta por un instante hay silencio, y eso es un verdadero logro en este estado de cosas, entonces podemos deslizar suavemente la atención hacia un lugar más profundo, en el centro, para descansar y recuperarse. Pero no siempre podemos estar en el centro mientras el parloteo de los pensamientos reclama la atención, porque tienen algo para decir, o porque simplemente están ahí.
A lo mejor la manera sea pedirles que hagan su reclamo en forma concisa y clara, y ponerles toda la atención. Cuando hayan dicho lo que tenían que decir, llevar ese manojo de cosas al centro, y en el silencio observarlos sin juicio, para resolver las cuestiones que plantean. Dios está allí, dando claridad y amando.
Los que meditamos no estamos libres de estos momentos de tormentas, y hay algo que aprender en ellas...Lo bueno es que son transitorias, y llegará la calma...
¿Podemos darle a nuestra mente la orden: Cállate, y así sin más se va a callar? ¿Podemos intentar la amabilidad, y decirle: ¿Te puedes callar, por favor? ¿Podemos dejar de escucharla?
Si en medio de la tormenta por un instante hay silencio, y eso es un verdadero logro en este estado de cosas, entonces podemos deslizar suavemente la atención hacia un lugar más profundo, en el centro, para descansar y recuperarse. Pero no siempre podemos estar en el centro mientras el parloteo de los pensamientos reclama la atención, porque tienen algo para decir, o porque simplemente están ahí.
A lo mejor la manera sea pedirles que hagan su reclamo en forma concisa y clara, y ponerles toda la atención. Cuando hayan dicho lo que tenían que decir, llevar ese manojo de cosas al centro, y en el silencio observarlos sin juicio, para resolver las cuestiones que plantean. Dios está allí, dando claridad y amando.
Los que meditamos no estamos libres de estos momentos de tormentas, y hay algo que aprender en ellas...Lo bueno es que son transitorias, y llegará la calma...
sábado, 24 de abril de 2010
Los demás
Cuando nos relacionamos con los demás, la mayor parte de las veces lo hacemos desde el plano de las ideas, conceptos, y palabras. Por eso en ocasiones nos percibimos como separados, casi desconocidos, y no podemos entenderlos, y tampoco nos entienden. La mayor parte de las veces estamos ocupados en tratar de demostrarles que tenemos razón.
Sería bueno que en esos momentos nos diéramos un toque de atención y permitiéramos que sea nuestro centro el que se relacione y busque al hermano desde lo profundo de cada uno.
Ver más allá de las palabras y las ideas. Se abriría entonces un mundo de amplitud inmensa, un paraíso de hermanos que caminan con nosotros y que nos acompañan, que van a nuestro lado siendo ellos mismos, ni más avanzados o maduros que nosotros, ni menos. Porque sólo Dios sabe acerca del misterio profundo de cada uno. Reverencia, respeto, y quitarnos las sandalias de los pies porque el interior del otro es lugar sagrado...
Sería bueno que en esos momentos nos diéramos un toque de atención y permitiéramos que sea nuestro centro el que se relacione y busque al hermano desde lo profundo de cada uno.
Ver más allá de las palabras y las ideas. Se abriría entonces un mundo de amplitud inmensa, un paraíso de hermanos que caminan con nosotros y que nos acompañan, que van a nuestro lado siendo ellos mismos, ni más avanzados o maduros que nosotros, ni menos. Porque sólo Dios sabe acerca del misterio profundo de cada uno. Reverencia, respeto, y quitarnos las sandalias de los pies porque el interior del otro es lugar sagrado...
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