jueves, 17 de abril de 2008

Humo

De nuevo las tormentas, exteriores e interiores. Si hasta el aire que respiramos en esta ciudad donde vivo está enrarecido, a causa del humo que despide la quema de muchos kilómetros de pastizales. Toda la ciudad está cubierta de humo, y hasta dentro de mi casa está presente, desde hace varios días.
Sólo caminar en las tinieblas, sin nada a lo cual aferrarme, nada que esté claro y luminoso.
De nuevo cavar más adentro, donde no llegue el humo, donde la tormenta no hace ruido, donde las dudas que hay en mí resplandecen a causa del Amor.
Porque igual debo seguir. Sentarme a meditar en medio del humo, estar aquí, presente, y RESPIRAR!!

4 comentarios:

Adolfo Rumbo dijo...

¡Cuántas veces hay una interrelación entre lo que sucede fuera y lo que sucede dentro! Me ha gustado mucho tu reflexión. Felicidades.

Blanca dijo...

Lo que decís es verdad. Aquí en Buenos Aires el humo nos está dando muchos problemas. No escapo al hecho de estar molesta por eso, y eso se deja ver adentro mío.
Gracias a Dios, la meditación no necesita que se vaya el humo.
Gracias por tu comentario.

SoL LuNaR dijo...

que la fuerza os acompañe!

Blanca dijo...

Muchas gracias por tus buenos deseos, y por visitar mi página.
Saludos.