domingo, 7 de junio de 2009

Presencia invisible

Hay algo que va más allá de las cosas que se ven, oyen, viven. Como un hilo conductor, una presencia invisible. Sólo puedo percibir destellos de esa presencia cuando estoy atenta, cuando mi mente está aquí y ahora. Viviendo las cosas que acontecen en mi vida, es como me percato de ese algo que late más allá de todo.
Y desde allí, o a partir de esa percepción, es como cada momento es único y rico.
En los grupos de meditación hay mucho más que un conjunto de personas que nos reunimos a meditar y compartir. Más allá de las palabras y también del silencio, la presencia le da sentido a todo, y por eso no es lo mismo asistir que no. También detrás de las palabras que leo en las Escrituras, está esa presencia, Espíritu, que las vuelve Palabra Viva. No son las palabras, es la presencia. Y me resulta bastante difícil explicar esto justamente con palabras, pero no tengo otro modo aquí.

7 comentarios:

Regina dijo...

Esa Presencia la percibo en algunos momentos de la meditación, es como una energía que me alcanza y conecta. Indescriptible, no hay palabras que la contengan o demuestren.
Un abrazo.

Blanca dijo...

Es verdad, no hay palabras. Y yo la percibo muchas veces también cuando no estoy meditando. Como que mi vida por momentos es invadida por esa presencia, y todo aparece revestido de ella.
Gracias por compartir, y un abrazo.

Regina dijo...

Blanca, te agradezco el mensaje que me dejaste hoy, lo agregué a la entrada.
Un beso.

salvadorpliego dijo...

Mucha tranquilidad da la lectura de tus escritos.

Un placer leerte.
Saludos.

Blanca dijo...

Bienvenido y gracias, Salvador. Acabo de entrar a tu blog, y me detendré a leerlo, ya que me gusta mucho leer poemas. Ya te comentaré algo allí, seguro.Me alegro de que sientas tranquilidad al leer mi blog. Trato de transmitir mis vivencias personales acá.
Te mando un saludo cordial.

Angeles dijo...

Vengo del blog de Regina a dar una miradita por aquí...te agrego y te sigo leyendo....
Besos:)

Blanca dijo...

Gracias por agregarte, Ángeles.
Esto de los blog nos permite este modo de comunicación tan especial, de interior a interior.
Te mando un abrazo.