Por momentos, el ánimo parece como que se revuelve , o se des-armoniza, y hasta los sueños se alteran. Es allí donde encendemos la antorcha para iluminar lo que hemos ido descubriendo en este camino de oración silenciosa y profunda. Es el momento de recordar, con más nitidez, que nosotros no somos nuestros estados de ánimo. El momento de darnos cuenta de que no hay mejor o peor, bueno o malo, porque esas fronteras las creamos nosotros cuando ponemos límites, de acuerdo a las estructuras mentales que tenemos incorporadas.
Es el momento de saber, aunque no lo sintamos, que Dios está presente también en ese estado que no nos gusta, y que no tenemos menos vida cuando nos sentimos así.
Momentos de crecimiento en realidad, porque el malestar a lo mejor nos revela que hay algo que trascender, algo que cambiar en nuestro interior, y lo hará siempre que estemos dispuestos y atentos. Entonces, hasta puede llegar a ser una bendición insospechada...
domingo, 30 de agosto de 2009
sábado, 15 de agosto de 2009
Caminos de oración
Cuando al orar descubrimos el silencio y la quietud, ya no hay vuelta atrás. Las palabras hacen ruido y no expresan nada en realidad. Pero cómo nos cuesta darnos cuenta de que orar no quiere decir hablarle a Dios. Cómo nos cuesta aceptar que la unión plena que tenemos con Él se hace consciente en el silencio. Porque Dios no pasa por nuestros sentidos ni por nuestra mente, es que tenemos que salirnos de ellos, ir más allá, allí donde no hay nada y está todo. Parecerá que estamos yendo a contramano del ruido del mundo y de nuestro propio ruido.
Pero hagamos la prueba: Silencio y quietud. Y con el tiempo, experimentaremos asombrados el mundo maravilloso que el ruido y el movimiento nos ocultan.
Pero hagamos la prueba: Silencio y quietud. Y con el tiempo, experimentaremos asombrados el mundo maravilloso que el ruido y el movimiento nos ocultan.
domingo, 26 de julio de 2009
Capacidad de vivir
Si he percibido el silencio de esta mañana de domingo, sólo interrumpido por el canto de algunos pájaros, si he contemplado el cielo tan azul y si he observado el sol que se filtra por la ventana dando luz, colores y calorcito de invierno a su paso, si he respirado el aire, que entra en mí como un maravilloso regalo que recibo cada vez, y de todos modos me siguiera preguntando con tristeza dónde está Dios, es porque mis sentidos interiores entonces están dormidos, y han perdido la capacidad de "ver" lo que está más allá de todo, la esencia.
Cuando mi mente empieza a analizar y a clasificar, pierdo el sentido de lo que es la realidad, para habitar en el mundo de mi mente, que no es real, ya que está sólo allí, cargado de preconceptos y esquemas estructurados.
Me pierdo de la Vida, la plenitud, la alegría que está fuera y dentro mío, la paz que me rodea por dentro y por fuera.
El silencio de mis pensamientos y emociones es lo que me permite recuperar lo que es. Me permite despertar, y vivir simplemente. Es entonces cuando la pregunta cae, ya que Dios ES, y no hay parte en la que no se encuentre. Entonces sólo queda el agradecimiento, y el silencio...
Cuando mi mente empieza a analizar y a clasificar, pierdo el sentido de lo que es la realidad, para habitar en el mundo de mi mente, que no es real, ya que está sólo allí, cargado de preconceptos y esquemas estructurados.
Me pierdo de la Vida, la plenitud, la alegría que está fuera y dentro mío, la paz que me rodea por dentro y por fuera.
El silencio de mis pensamientos y emociones es lo que me permite recuperar lo que es. Me permite despertar, y vivir simplemente. Es entonces cuando la pregunta cae, ya que Dios ES, y no hay parte en la que no se encuentre. Entonces sólo queda el agradecimiento, y el silencio...
lunes, 20 de julio de 2009
Día del Amigo
Jesús me ofrece su amistad incondicional, y podré disfrutarla si amo. El Amor es una corriente de ida y vuelta, y el amor a los amigos es el que más se parece al amor de Dios.
En el silencioso encuentro con Él, bebo de la fuente en la que se origina, y debo ser canal para que les llegue a todos, pasando por mí misma. Si Jesús me llama su amiga, y lo hace con los demás, entonces mis amigos son todos.
"No hay amor más grande que dar la vida por los amigos. Ustedes son mis amigos si hacen lo que yo les mando. Ya no los llamo servidores, porque el servidor ignora lo que hace su señor; yo los llamo amigos, porque les he dado a conocer todo lo que oí de mi Padre...
Lo que yo les mando es que se amen unos a otros" Jn15, 13-15; 17.
FELIZ DÍA DEL AMIGO A LOS QUE PASAN POR ACÁ!!
En el silencioso encuentro con Él, bebo de la fuente en la que se origina, y debo ser canal para que les llegue a todos, pasando por mí misma. Si Jesús me llama su amiga, y lo hace con los demás, entonces mis amigos son todos.
"No hay amor más grande que dar la vida por los amigos. Ustedes son mis amigos si hacen lo que yo les mando. Ya no los llamo servidores, porque el servidor ignora lo que hace su señor; yo los llamo amigos, porque les he dado a conocer todo lo que oí de mi Padre...
Lo que yo les mando es que se amen unos a otros" Jn15, 13-15; 17.
FELIZ DÍA DEL AMIGO A LOS QUE PASAN POR ACÁ!!
domingo, 12 de julio de 2009
Causa de felicidad
¡Qué libre respiro cuando logro soltar algunas cosas a las que suelo aferrarme! Y qué bueno saber que aunque las haya soltado, no las he perdido de todos modos, sino que están ahí, y son libres.
Cuando quiero atrapar, retener, todo se me escapa y me sobreviene la angustia.
La meditación me lleva a soltar, y simplemente ocurre, de golpe. Es como un clic, un despertar. Suelto y listo, así sin más.
Pero me tengo que mantener atenta, porque ese soltar a veces no es definitivo, ya que puedo volver a querer atrapar lo que solté, o simplemente aferrarme a otra cosa. Parece que el estar apegada me produjera una cierta seguridad, que no es tal porque está mezclada con el temor de perder lo que ato.
Sólo soltar me libera del temor, me da esa libertad que se respira, deja libre a lo que amarraba, y entonces todo se vuelve feliz.
Inclusive aquello que creo amar, sólo será amado por mi si es libre. Cuando me apego no estoy amando en realidad. Soltar produce en mí una felicidad serena, esa alegría que no me pueden quitar, porque no depende de nada ni de nadie.
Cuando quiero atrapar, retener, todo se me escapa y me sobreviene la angustia.
La meditación me lleva a soltar, y simplemente ocurre, de golpe. Es como un clic, un despertar. Suelto y listo, así sin más.
Pero me tengo que mantener atenta, porque ese soltar a veces no es definitivo, ya que puedo volver a querer atrapar lo que solté, o simplemente aferrarme a otra cosa. Parece que el estar apegada me produjera una cierta seguridad, que no es tal porque está mezclada con el temor de perder lo que ato.
Sólo soltar me libera del temor, me da esa libertad que se respira, deja libre a lo que amarraba, y entonces todo se vuelve feliz.
Inclusive aquello que creo amar, sólo será amado por mi si es libre. Cuando me apego no estoy amando en realidad. Soltar produce en mí una felicidad serena, esa alegría que no me pueden quitar, porque no depende de nada ni de nadie.
domingo, 5 de julio de 2009
Tiempo de crecer para adentro
Algo extraño es lo que experimento en esto de haberse suspendido todas las actividades a causa de la epidemia de gripe.
Hay como un silencio mayor, una soledad, algo que por un lado me produce una emoción como de nostalgia y tristeza, y por otro me invita a entrar más hondo en mí misma, a habitar por más tiempo esos "lugares" interiores que en realidad son silencio y soledad en todo momento, pero que quedan más al descubierto ahora.
La meditación no se somete a ninguna suspensión, porque simplemente es, con epidemia o sin ella, con salud o enfermedad, constante como mi respiración. Y tampoco se afecta por las emociones, que son pasajeras y más periféricas.
Tiempo de crecer, tiempo de profundizar, de cavar más hondo, tiempo de percibir el amor de Dios con más atención, ya que su amor está presente en todo momento y circunstancia.
Todo es lo que es, y sólo hay que vivir cada instante tal como se presenta.
Hay como un silencio mayor, una soledad, algo que por un lado me produce una emoción como de nostalgia y tristeza, y por otro me invita a entrar más hondo en mí misma, a habitar por más tiempo esos "lugares" interiores que en realidad son silencio y soledad en todo momento, pero que quedan más al descubierto ahora.
La meditación no se somete a ninguna suspensión, porque simplemente es, con epidemia o sin ella, con salud o enfermedad, constante como mi respiración. Y tampoco se afecta por las emociones, que son pasajeras y más periféricas.
Tiempo de crecer, tiempo de profundizar, de cavar más hondo, tiempo de percibir el amor de Dios con más atención, ya que su amor está presente en todo momento y circunstancia.
Todo es lo que es, y sólo hay que vivir cada instante tal como se presenta.
viernes, 26 de junio de 2009
Todo es vida
No hay momentos de más calidad que otros, o más importantes, porque en todos está la vida, ese don que les da consistencia. La vida transcurre siempre, y con la misma plenitud.
Dios está presente por igual y derrama su regalo de Amor a todos, sin importar el lugar en que nos encontremos o el momento que estemos viviendo.
Lo regala ahora, en este preciso instante. No tengo que esperarlo porque ya es. No tengo que buscarlo porque en realidad no se esconde.
Sólo tengo que ser más consciente, estar presente. Porque en general soy yo la que me escondo y me escabullo, la que desaparezco y me pierdo tratando de analizar y juzgar todo, de establecer categorías y diferencias.
Sólo tengo que recibir y aceptar el don...
Dios está presente por igual y derrama su regalo de Amor a todos, sin importar el lugar en que nos encontremos o el momento que estemos viviendo.
Lo regala ahora, en este preciso instante. No tengo que esperarlo porque ya es. No tengo que buscarlo porque en realidad no se esconde.
Sólo tengo que ser más consciente, estar presente. Porque en general soy yo la que me escondo y me escabullo, la que desaparezco y me pierdo tratando de analizar y juzgar todo, de establecer categorías y diferencias.
Sólo tengo que recibir y aceptar el don...
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