jueves, 3 de enero de 2008

Tormenta

Ayer medité en medio de una tormenta, con unos rayos impresionantes que caían en el mar, y un ruido ensordecedor. Inmóvil, sentí algo así como que la tormenta pasaba a través de mí.
Y me dije: De nuevo los torbellinos de la vida, y sólo hay que quedarse sentados y respirar, sólo estar otra vez. Respiraba profundamente y entraba en mí el aire fresco con olor a lluvia. Un verdadero regalo. Mi corazón latía con serenidad en medio de toda la confusión.

2 comentarios:

Blog Author dijo...

un momento de pelicula, no cabe duda, una poetica
;)

Blanca dijo...

Hermoso de verdad. Poético y deslumbrante.
Cariños, B.